Sabemos que al no pertenecer al sistema hegemónico sexo-genérico nos enfrentamos a prejuicios, desconocimiento o discriminación en el sistema de salud.
Este artículo es una invitación a reflexionar y transformar la práctica fisioterapéutica desde una mirada afirmativa, inclusiva y basada en evidencia.
¿Por qué hablar de disidencia en fisioterapia?
El identificarse como parte de la comunidad aumenta el riesgo de experimentar depresión, ansiedad, dolor crónico y menor acceso a servicios de calidad, además de los crímenes de odio dirigidos a la población por cuestiones de identidad, orientación o expresión de género. Estas brechas no son casuales; se basan en la discriminación estructural y la falta de formación cultural en profesionales de salud.
En el ámbito de la fisioterapia, esto se traduce en:
Lenguaje no inclusivo o desinformado (malgenerización).
Suposiciones sobre cuerpos, identidades o prácticas sexuales.
Falta de protocolos para acompañar a las personas durante sus procesos de transición.
Invisibilización de experiencias de dolor, trauma o violencia.
¿Qué dice la evidencia?
Estudios recientes (Hofmann et al., 2024; Tatta et al., 2024) muestran que muchxs fisioterapeutas sienten inseguridad, miedo a ofender o desconocimiento al atender a personas LGBTQIA+. Esto genera barreras en la relación terapéutica, colocando a lxs consultantes en una posición donde terminan educando a sus profesionales y sintiendo falta de comprensión.
Por eso, se propone desarrollar guías de práctica afirmativa que incluyan:
Formación en diversidad y disidencia sexual y de género.
Uso respetuoso de pronombres, nombres y anatomías diversas.
Enfoque informado en trauma (con gusto haremos un post al respecto, pues el tema merece profundizarse).
Evaluación de factores psicosociales y contextuales.
Derivación a redes de apoyo y servicios especializados.
Informarse sobre temas particulares que aquejan a la población y, al mismo tiempo, atender molestias o lesiones musculoesqueléticas que no tengan que ver con ser disidente.
¿Qué significa una práctica afirmativa?
Una práctica afirmativa no es solo “tratar a todxs por igual”, sino reconocer las diferencias, respetarlas y adaptarse a ellas. Implica:
Validar la identidad y experiencia de cada persona.
Crear espacios seguros, sin juicios ni estigmas.
Escuchar activamente y con empatía.
Promover el bienestar físico, emocional y social.
En Dakiri, esto se traduce en protocolos inclusivos, formación continua y un compromiso social.
¿Y qué tiene que ver con el dolor crónico?
Muchxs consultantes LGBTQIA+ viven con dolor crónico, especialmente en el suelo pélvico, como resultado de trauma, violencia de género, cirugías, disforia corporal o exclusión médica. La fisioterapia puede ser una herramienta poderosa para aliviar ese dolor, pero solo si se ofrece desde un enfoque sensible, informado y respetuoso.
Cuidar es también transformar
La fisioterapia no es solo técnica: es vínculo, escucha y presencia. En Dakiri, creemos que cuidar implica también transformar las estructuras que excluyen, invisibilizan o violentan. Por eso, trabajamos para que cada persona, sin importar su identidad o expresión de género, pueda acceder a un cuidado digno, empático y basado en evidencia.
Fuentes:
Hofmann, M. C., Mulligan, N. F., Bell, K. A., et al. (2024). LGBTQIA+ Cultural Competence in Physical Therapy: An Exploratory Qualitative Study From the Clinician’s Perspective. Physical Therapy & Rehabilitation Journal, 104, pzae010. [https://doi.org/10.1093/ptj/pzae010]
Tatta, J., Phillips, R. S., Ryder, L. R., et al. (2024). A Call to Action: Develop Physical Therapist Practice Guidelines to Affirm People Who Identify as LGBTQIA+. Physical Therapy & Rehabilitation Journal, 104, pzae049. [https://doi.org/10.1093/ptj/pzae049]